lunes 2 de enero de 2012

A veces pienso tanto en un mismo tema, le doy tantas vueltas al asunto, imagino situaciones que podrían suceder que sé que son imposibles que me termino perjudicando a mí misma.

Me pongo mal, aún cuando el asunto haya quedado en el pasado me es imposible no amargarme y muchas sentimientos olvidados renacen y me lastiman y todo vuelve, como si fuera una cosa de nunca acabar.

Sé que no soy indispensable, nadie lo es, y esto ya no es indispensable en mi vida y creo que ese es el problema, admitir que ya está, se acabó. Que no lo supero porque no quiero, porque me da un no sé qué admitir que lo que por lo que alguna vez mataba y moría ahora ya no es tan importante.

Escribirlo me hace bien, pero decirlo en voz alta parece algo bastante lejano por ahora.

viernes 24 de junio de 2011

Y ves, que esta tristeza no puede ser que algo mejor tiene que haber, algo por donde salir a caminar~*

Hay veces en las que preferiría desaparecer, irme lejos para no volver por un tiempo, alejarme de todo esto que comienza a saturarme, tener mi tiempo para pensar y no sentir que nada me sale bien, que siempre estoy ahí esperando para ser comida.

Quisiera que el tiempo se congele y poder detenerme a pensar en frío sin sentir que estoy corriendo contra reloj siempre.

viernes 20 de mayo de 2011

Ananá

Suelo recordarte ¿sabes? Aún tu perfume, sabor a ananá, llega a mí como llegó esa tarde de otoño donde el viento me trajo tu aroma ¿fue el viento o el destino? Aún recuerdo tu risa, grande y sincera, que dejaba al descubierto en arito en la parte de adentro del labio. Recuerdo que me sorprendió y luego me recuerdo a mí mismo preguntándome qué se sentiría al besar a alguien con ese arito.
Aún recuerdo tu flequillo cayendo por encima de tus anteojos, tapándote aún más la vista y como soplabas para arriba, para quitártelo de encima cada cinco minutos.
A mi mente llegan los recuerdos de la primea vez que fui yo quien, acercándome a ti y sosteniendo tu rostro entre tus manos sopló tu flequillo que se corrió al costado y dejó a mi alcance tus ojos, tapados por los lentes. Recuerdo intentar quitártelos, pero tú no me dejaste. "No estoy para escenas de películas", me habías dicho para luego cortar la distancia entre nosotros, poniéndote en puntas de pie para llegar a mis labios.
Aquel aroma a ananá que siempre me llegaba viciado por los demás olores que el viento traía consigo me inundó por completo, tus labios eran tan suaves como siempre había imaginado. Y el sentir el metal de aro en mis labios produjo un escalofrío la primera vez pero no me costó mucho acostumbrarme y comenzar a jugar con él con mi lengua.
Aún hoy, luego de tantos años, busco aquel aro en los labios que beso.
Me gustaba cómo se cerraban tus ojos cuando acariciaba tus mejillas con mi nariz, tan larga y puntiaguda.
Debió suponerlo, una parte de mí siempre tuvo que haber sabido que acabaría. Que como llegó aquel aroma de tu perfume también se iría. Una parte de mí, no tan ciega como el resto de mi ser, tuvo que haber notado que era demasiado bueno para ser verdadero. Para ser eterno.
Me gusta llamarlo así, eterno. Me gusta creer que no lo fue, que más bien fue algo efímero pero verdadero, algo que tú sentiste y yo también. Que fueron verdaderas esas sonrisas infantiles, aquel flequillo tapándote la vista, que el sonido de tu corazón cuando me acercaba demasiado era real y no una fantasía.
Me gusta creer que vivo de los recuerdos y no de las alucinaciones que pudo crear mi mente luego de tantos años de soledad ya que aún lo recuerdo, el tacto de tus manos suaves y grandes sobre las mías, ásperas y pequeñas.
En el fondo creí que duraría, que serías mía por siempre y que mi cabeza siempre se perdería en tu cuello, que mis manos siempre rodearían la misma cintura y que aquel aro sólo jugaría con mi lengua.
Hoy sé que no, porque hoy recuerdo tu voz alejándose, diciéndome algo que no recuerdo pero sé que me rompió, y no a la mitad si no por completo. Aún hoy la sensación de vacío suele aparecer de vez en cuando, más que nada cuando mis manos no logran tapar mi rostro, surcado de grandes arrugas y pienso que tus manos con dedos tan largos habrían sido perfecto para ello.
Miro el retrato y no sé y nunca estuve tan seguro de no saber. Realmente no sé dónde estás y si aún conservas ese aroma a ananá, no sé si sigues conservando el pelo corto o te cansaste de soplar para arriba con los años... O si tienes alguien que lo haga por ti.
Hoy sé que no sé nada y lejos de sentirme abrumado, sólo cierro los ojos y soplo para arriba, dejando que el viento me acerque el recuerdo de aquel perfume que alguna vez fue mío y alguna vez perdí.
Mis manos se tocan y una lágrima cae, recorre mi gran nariz y se pierde al llegar a mis labios, labios que alguna vez fueron tuyos pero se alejaron, tan espontáneamente como el día que se acercaron.

jueves 19 de agosto de 2010

Revolución

Conciente de dolor
Conciente de la alegría
Hoy este niño me mira, me sonríe
y sus dientes, o la falta de ellos, me regalan una alegria
Mientras afima, serio, confiado
Que la revolución hará, cuando sea más grande
Y sus 7 años de carrera en destrozo y su doctorado en travesuras
me aseguran que así será
Y que cuando le crezcan los diente
Y el metro diez pase
Volverá a mirarme y sonreírme
mientras me cuenta
"Que lar revolución ya se ha hecho"
Y será verdad y será primicia
Que aquel niño que hoy cuelga sobre mi espalda
Y juega con los demás niños
Ha crecido y cumplido
Ha revolucionado el mundo
Y, sobre todo, ha revoluconado mi mundo.

viernes 31 de octubre de 2008

Dudo

Y la sonrisa careta nos dice que no va a haber final feliz. Y no llamas y no lo harás. Yo no llamo y no lo haré. Postergamos una conversación que ansiamos (ansio) y la solución ya no existe. Aprenderé a vivir después de esto, marcaste la diferencia y ahora hay un antes y un después en nuestras vidas. Y el coraje se fue como el viento, dobló en la esquina a la derecha y depués le perdí el paso (como tantas veces hice) ¿Y qué quedó ahora? Una botella llena de rencor, una caja con miedo y un bolso que esconde en lo más profundo una tristeza. Pero aprenderé a vivir, después de llorar, gritar y volver a llorar. Aprenderé a vivir con este después que has marcado, sin importar lo que mi porvenir me puede esperar. Y no lo dudes, porque yo no dudo más...

lunes 27 de octubre de 2008

Nunca más

No jugues conmigo, no seas la victima en un juego en el que todos perdemos. No niegues la verdad que mi ojos vieron y no me eches (nos eches) la culpa de cosas que vos mismo generaste.
No destruyas por completo las ruinas de una hermosa relación. No juguemos nunca más al olvido, porque yo ya no olvido más.
Tomate tiempo. Pensá y reflexioná. No cambias por nadie, pero a esta relación eso mismo es lo que le falta, cambios.
Gritá buen fuerte si lo necesitas, llorá como un condenado si lo precisas, corre hasta que tus piernas no den más si te hace falta. Pero no me lastimes más.
Porque yo ya no te lloro nunca más.Y no pido más perdón, no doy más la razón a quien no se la merece, hoy no sedo más el brazo por nadie y por un tiempo aléjate, porque verte sé que me hará mal. Déjame que asimile la situación que vivimos, dejame reconocer que hoy no sos el mismo.



Luzbelita!*

jueves 16 de octubre de 2008

No sé.

¿Y cuándo volverás a ser feliz?

No sé...

¿Cuándo tus ojos me mostrarán un brillo como el de antes?

No sé...

¿Cuándo tu mirada se encontrará con la mía y verás que no está todo perdido?

No sé...

¿Cuándo te darás cuenta que aún sigo agarrando tu mano?

No sé...

¿Cuándo dejarás de no saber para comenzar a saber lo más obvio que hay?

No sé...

Y mientras tú no sepas, yo sigo peleandola por los dos, porque no quiero perderte, no quiero que te pierdas. Un poco más y estarás bien, porque aunque no lo notas, tú brillas y no quiero que pierdas eso ¿Entiendes? Sé que no, porque tú nunca sabes nada. Y tu ignorancia me mata, pero yo sigo poniendo fuerza por los dos, porque siempre me tendrás al lado tuyo y tu mano siempre agarrará mi mano ¿Lo ves? Ni siquiera yo sé por qué te lo sigo preguntando.

Si siguen sin saberlo, sigues sin saber nada.